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Este año 2019 ha sido muy especial para mi, pues durante los últimos 6 meses he estado viviendo entre Africa e India, estudiando la salud y forma de vivir en diferentes lugares y también sentando las bases de un proyecto solidario en Prevención de riesgos Laborales. Y para ello  no me ha quedado más remedio que arriesgarme. Sin embargo, yo me dedico a prevenir riesgos…

Y esa dicotomía fue la que me hizo pensar: ¿es la prevención de la enfermedad lo mejor que podemos hacer en nuestras empresas?  Si, como afirma la OMS, la salud no es la ausencia de enfermedad, ¿Por qué buscamos la ausencia de enfermedad en el trabajo en lugar de potenciar la salud? ¿Es realmente la prevención el límite de la salud laboral?

Nuestro sistema de salud, a pesar de su nombre, está en realidad basado en la enfermedad: estudiamos enfermedades, diagnosticamos enfermedades, tratamos enfermedades, y en el mejor de los casos, prevenimos enfermedades. Sin embargo no siempre fue así, en la Edad antigua se contrataba a los médicos para la corte con el propósito de no enfermar y no para ser tratados por ellos. En caso de enfermedad, el médico era despedido.

¿ES LA PREVENCIÓN EL LÍMITE DE LA SALUD LABORAL?

Nuestro sistema de salud, sin embargo, está centrado en la enfermedad, no en la salud. Y la prueba de ello es que invertimos más en tratamientos que en prevención y educación para la salud. No se trata sin embargo de volver atrás: hemos conseguido mucho a través de la ciencia y sus avances en medicina. Pero si haríamos bien en revisar el enfoque general.

Y de hecho ya está empezando a ocurrir. Estos últimos años hemos visto cómo algunas ramas de la medicina han ampliado el foco y en lugar de investigar sólo a la enfermedad, están estudiando a las personas sanas. Tenemos ejemplos en el campo de la Psicología, en la que en lugar de centrarse en el estudio de la depresión, se pone el foco en descubrir qué hacen aquellas personas que tienen una salud emocional buena. En mi campo, en la Nutrición, que está relacionada con cualquier otro problema de salud, estamos viendo cómo se estudian aquellos lugares del planeta en los que la gente es, no sólo más longeva, sino que además su vejez es más saludable, activa y feliz. En lugar de estudiar sólo los problemas cardiovasculares y el cáncer, estamos estudiando qué hacen en aquellas zonas del mundo donde estas enfermedades apenas aparecen. Estamos empezando a estudiar la salud.

Bajo mi punto de vista, la empresa saludable no debería construirse siguiendo el paradigma actual de salud, centrado en la prevención de la enfermedad, sino en la planificación de la salud. Porque no es lo mismo prevenir la enfermedad que planificar la salud.

¿CÓMO PODRÍAMOS UNIRNOS A ESTA CORRIENTE PIONERA, EN EL ÁMBITO DE LA SALUD LABORAL?

El primer paso para conseguir ese cambio sería incluir la salud en la misión de la empresa. Hasta ahora hablamos de introducir la salud en la estrategia de la empresa. Pero la estrategia tiene prioridades y la salud puede convertirse en un objetivo menor. Por el contrario, si la colocamos en la misión no hay forma de dar un sólo paso en la estrategia de la empresa sin contar con ella.

El segundo paso sería incluir la salud en el perfil del puesto de trabajo. Pero no como riesgo de enfermedad, sino como oportunidad de mejorar la salud. Sería algo así como los  “beneficios colaterales” de trabajar en un determinado puesto. Los riesgos serán nuestros mejores aliados: verdaderas palancas de cambio hacia la salud. Una vez analizados, en lugar sólo prevenirlos, los convertiremos en oportunidades para el trabajador, incluyendo un plan que consiga que ese puesto de trabajo suponga, en realidad, una ventaja para la salud del trabajador.

LA SALUD COMO UN ATRACTIVO MÁS DEL PUESTO DE TRABAJO.

Las nuevas generaciones exigen a sus puestos de trabajo y a sus empleadores características diferentes a las que las generaciones anteriores exigían. Ahora las empresas tienen planes de conciliación familIar, ofrecen la posibilidad de tele-trabajo, diseñan espacios de trabajo dinámicos y creativos para atraer nuevos talentos. Es el momento de detallar la salud en el “job description”, explicando a los jóvenes trabajadores qué ventaja de salud le proporciona ese puesto de trabajo.

El tercer paso, ahora sí, una vez tenemos la salud en la misión de  la empresa, en su centro neurálgico, podemos empezar a diseñar esa ESTRATEGIA EMPRESARIAL, y los objetivos para llevarla a cabo incluirán siempre la salud. Porque, al ponerla en el mismísimo ADN de la empresa, la salud hay que planificarla como otro objetivo más y de forma transversal aparecerá en cada una de las estrategias de la empresa.

Como parte de esa estrategia, y de la misma forma que existe un manual de Calidad o de Prevención de riesgos, deberíamos diseñar Manual de Hábitos Saludables de la Empresa, que esté alineado con la cultura de la compañía. En la misma línea, y con el fin de  equiparar la importancia de la salud a la de la seguridad, sería muy útil colocar junto al cartel de “X días sin accidentes”, un cartel que anuncie los “días sin baja por enfermedad”. Sobre todo porque en muchas ocasiones es la mala salud la que provoca el accidente.

Tenemos ahora una oportunidad inmejorable de unirnos a esa corriente pionera, que comienza a estudiar la salud en lugar centrarse en la enfermedad. Teniendo en cuenta que el envejecimiento de nuestras plantillas es ya una realidad y que va a más, evitar la enfermedad no será suficiente: tenemos que planificar la salud de nuestros trabajadores si queremos que lleguen sanos, felices y productivos hasta el final de su vida laboral.