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Se acerca la Navidad, y aunque es considerada como una época festiva, no dejamos por ello de reconocer que es uno de los periodos más estresantes del año.

Para empezar, en lugar de aprovechar para descansar de verdad, solemos cargarnos con un montón de obligaciones: preparar largos viajes para compartir estos días con nuestra familia, organizar verdaderos banquetes para las principales celebraciones, maratonianas jornadas de compras que dejan temblando nuestra cuenta corriente y nuestras reservas de energía…

Por otro lado, la soledad que acompaña a muchas personas durante todo el año, se hace más patente en estos días y puede también afectar a nuestro estado de ánimo, dejándonos tristes, malhumorados y predispuestos a paliar estos sentimientos con alimentos no muy aconsejables.

Y por último, pero no menos importante, es el tremendo esfuerzo que realizamos en esas reuniones familiares para mantener la armonía, donde no siempre son fáciles las relaciones entre los asistentes. 

Si tenemos en cuenta la alta (altísima) ingesta de alcohol que acompaña estas celebraciones y le sumamos la apoteosis de dulces que inunda nuestras mesas, con las consecuencias que tanto el alcohol como el azúcar tienen en nuestro estado de ánimo, es fácil comprender por qué más de una reunión acaba, cada año, como el Rosario de la Aurora.

Independientemente que se produzca o no la temida discusión entre cuñados, o que la política se adueñe de la sobremesa, este panorama pasa factura al estado de ánimo de todos nosotros.

Por ello este año, en lugar de hablar de cómo evitar los kilos que se suelen ganar estos días, quiero dejaros algunos consejos  saludables para ayudar a nuestro estado de salud mental, para rebajar el nivel de estrés y ansiedad que ya va creciendo en el ambiente.

  1. Aumenta la ingesta de antioxidantes.

los antioxidantes se encargan de neutralizar los temidos radicales libres que oxidan y dañan tanto nuestras estructuras internas como externas. Pero donde estas moléculas altamente reactivas provocan un verdadero desaguisado es en nuestro cerebro, dañando nuestras neuronas. La naturaleza nos da el antídoto en forma de frutas y verduras de muy diversos e intensos colores. A cada color le corresponder una sustancia antioxidante diferente: betacarotenos, polifenoles, flavonoides y proantocianidinas se encuentran en bayas, cítricos, vegetales, legumbres, nueces y semillas. Trata de consumirlos diariamente en cada comida para prevenir el estrés oxidativo.

  1. Evita el azúcar tanto como puedas. 

Ya sé que estoy pidiendo casi un imposible en estas fechas. Y que muchos están esperando precisamente las Navidades para permitirse todo aquello que durante el año tiene más restringido. Pero si de controlar nuestro humor se trata, nada lo altera más que la ingesta de azúcar y refinados, ya que pueden exacerbar la ansiedad y el bajo estado de ánimo. Sustituye algunos de tus dulces  por  alimentos dulces que contengan fibra como frutas secas, almendras tostadas con miel, manzanas y calabaza asadas, pudines de chía con bayas, postres realizados con harinas integrales de calidad…. La fibra extra en alimentos como frutas, semillas de chía, nueces y avena ayudará a prevenir los niveles fluctuantes de azúcar,

  1. Aumenta la ingesta de Omega 3. 

Las grasas omega 3 provenientes del pescado y semillas, son necesarias para la producción de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores implicados en nuestro comportamiento y que sabemos que su falta está ligada a un aumento de agresividad y hostilidad. Así que añadir un mix de semillas de lino y sésamo molidas a tus ensaladas, además de pipas de girasol y calabaza pueden darte ese aporte extra de omegas que necesitamos estos días. Si además incluimos el pescado en nuestros menús festivos, además de proteger nuestra cintura con menos calorías que con la carne, estaremos casi blindados contra las estresantes reuniones familiares. El aguacate, las nueces y el aceite de oliva virgen extra ayudan a mejorar la memoria y el aprendizaje, además de prevenir la inflamación, que es un factor contribuyente a la depresión. Por último, los fosfolípidos, que se encuentran en los huevos y los mariscos, también son esenciales para construir membranas celulares saludables, ayudando a mantener su fluidez e integridad. Esto fomenta la señalización óptima entre las neuronas,  ayudando a  equilibrar la química del cerebro.

  1. Come proteína de calidad en cada comida.

Los alimentos que son ricos en proteínas, como las aves de corral, los huevos, el pescado y las legumbres, proporcionan al cuerpo aminoácidos esenciales que se utilizan para construir esos neurotransmisores que comentaba en el punto anterior. Por ejemplo, los síntomas de la depresión están relacionados con bajos niveles de serotonina, el neurotransmisor que usa el aminoácido llamado triptófano para construirlo. Así pues, los alimentos ricos en triptófano pueden ayudar a proporcionar al cerebro la materia prima necesaria para fabricar la serotonina: aves de corral, nueces, legumbres y avena son ricos en este aminoácido. 

Incluirlos en la dieta estos días, nos ayudará a mejorar el estado de ánimo. Además, comer proteínas con cada comida también puede ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre, lo que nuevamente puede ayudar a prevenir la ansiedad y el bajo estado de ánimo.

Dicho todo esto, sólo me queda daros las gracias por vuestro interés en mejorar vuestra alimentación. Con ello, como veis, mejoramos no sólo nuestra salud sino la sociedad en general, contribuyendo a una mayor cordialidad y armonía en nuestras relaciones.

¡Feliz Navidad y nos vemos en el 2020!